lunes, 12 de junio de 2017

ELECCIONES FRANCESAS: 2º GENERACION Y MIEDO A LA BASURA BLANCA



ELECCIONES FRANCESAS: 2ª GENERACIÓN Y EL MIEDO A LA BASURA  BLANCA                          Una disputa por la identidad política...                                                  ABUY NFUBEA
 


La Francia multicultural que ganó mundial y europoca de fútbol 
Las elecciones francesas han puesto de manifiesto muchas cosas algunas nuevas, quizás muy pocas, otras, ya las sabíamos. En primer lugar el miedo de la clase política de  la Unión Europea a la basura blanca.  Es la misma gente en que Mussolini se apoyó para la marcha sobre Roma y a la que apelaba Jose Antonio: aquí  lo llamamos con eufemismo: clase trabajadora, los de abajo,  proletariado, obreros  y aunque omitimos decir blanca: sabemos que son y es lo mismo. Para no ofender a nadie con este término me voy a referir de aquí en adelante. 

Cornell West definió con el término despectivo (White Trash) una combinación  étnica indisociable a la clase,  referida a personas de descendencia europea, educados en un fuerte complejo de supremacía racial pero con un bajo estatus socioeconómico. Se caracterizan por una  actitud de resentimiento, miedo, odio y añoranza de la guerra fría, la segregación, Dixiland, Jim Crow. En origen hacía referencia a los blancos del sur que durante la esclavitud  trabajaban como capataces en las plantaciones de algodón. En el siglo XX las pocas salidas laborales fueron la  policía donde sus prejuicios mas el poder de la armas, les ha permitido afirmarse mediante el terrorismo contra negros desramados. Aunque no es un grupo demográfico reconocido en sociología oficial, es muy común entre los negros, mexicanos, hispanos y politólogos cuyos sinónimos son: Trash, Hillbilly, Honky, Cracker, Cultura Hunky, Redneck, Here Comes Honey Boo Boo...etc. Además de EEUU se encuentran en  Australia, Argentina, Brasil, Namibia, Sudáfrica, Canadá, Alemania, Reino Unido y por supuesto Francia.
Marie Le Pen, líder fascista del Frente Nacional 


 Por  otro  lado la primera vuelta de los comicios  ha supuesto a destrucción definitiva de la socialdemocracia en gran parte debido a su incapacidad para contraponer un relato al auge de los discursos racistas. Otra ha sido que una de las grandes mentiras a nuestros hijos y la opinión pública es que el racismo es producto del desconocimiento. Es decir, en la medida que un maltratador conozca mejor a su pareja con la que lleva viviendo 500 años, no la matará.  Este tipo de mensajes provocó largos y compulsivos  ataques de hilaridad entre futbolistas, periodistas y actores negros belgas y franceses con quienes comí  días previos a los comicios. Otro aspecto ha sido la incapacidad del cuarto poder y los llamados liberales para evitar la reconquista de París por los nostálgicos de Vichy.  Ante la posible victoria de Le Pen, el chivo expiatorio perfecto, son los nietos de los inmigrantes es decir europeos no-blancos. Percibidos por la opinión pública, tanto en sus discursos y políticas oficiales, más como una amenaza que una oportunidad  un reto geopolítico formidable. Se les presenta en las tertulias  más como problema, suelen ser  denominados despectivamente,  segunda generación.  Lo cual responde más a su  origen magrebí que al tiempo que sus padres junto a los republicanos españoles, llegaron a parís  para echar a los nazis. Esto se aprecia nítidamente en el trabajo de Jordi Évole, salvados en la sexta TV, donde  analiza 'La política de la ira' sin preguntarle a los parias es decir el 20% de la sociedad. ¿Qué pasa con estos que con su trabajo semi esclavo, levantaron Paris o El Ejido aquí? Lamentablemente Jordi Evole en su trabajo, nunca les preguntó.  Es como si Julio Meden en La Pelota Vasca,  omitiera preguntarles a las víctimas del terrorismo.

Anne Hidalgo, alcaldesa de París del PS
Casualmente no ocurre lo mismo con  Anne Hidalgo, hija de inmigrantes españoles, feminista y miembro del Partido Socialista  o Manuel Valls, exprimer ministro encargado de aplicar las políticas más racistas del gobierno de Hollande; de paso destruir el PS y poner en marcha una campaña contra el futbolista del Real Madrid e icono de los jóvenes de los guetos, Karim Benzema. HIDALGO ha ido mas alla tratando de dispustarle el discuros Le Pen y ha encendido la polémica al atacar -como hizo Valls con Benzema- un evento organizado por mujeres negras y feministas, para discutir temas de racismo institucional. Ambos son maketos o charnegos de segunda generación en la cúspide del poder francés pero con una diferencia: son blancos…. lo que Martín Luther King determinó como “Skin privilege”.  A diferencia del resto de los jóvenes blancos franceses a quienes la prensa socialdemócrata presenta como víctimas de la crisis , pues a pesar de tener 2 carreras no encuentran trabajo, los jóvenes franceses no blancos , jamás han tenido trabajo ni  ven Operación Triunfo ni escuchan a Bisbal ni a los Beatles ni música popera. Consumen Rap de grupos que nunca suenan en la radio ni en la banda sonora de la embajada francesa que sigue promocionando a George Mustaky.
   
Kemi Seba 
En cambio, les gusta el fútbol y aunque no han salido de la balue, ven en los ataques a Anelka una representación de las redadas y  asesinatos policiales. Por tanto como muchos otros jóvenes blancos no fueron a votar, no por ser apolítica sino porque saben que gana quien gane, éste aplicará -a tarde o temprano- las políticas de guerra civil de Le Pen, como hicieron antes Jospin, Chirac, Sarkozy etc…ellos siempre pierden. Gran parte de la responsabilidad esta sensación de frustración y rabia de la 4º generación está en los medios de comunicación,  las tertulias deportivas e informativos donde se refiere a presuntos delincuentes no blancos por el origen nacional de sus abuelos. Un ejemplo es el jugador español de baloncesto NBA, Ibaka al que se presenta como hispano congoleño, cuando es muy probadamente que el periodista de Turno conozca más el Congo que el deportista. Dando a entender que no es puro español, no es blanco, en definitiva, no es de aquí. Es evidente que los medios tenemos  mucho miedo a darles la voz a los europeos no blancos
J Mélenchon, en un acto con Pablo Iglesias


Se evita hablar de racismo y se buscan ideas confusas sobre el terrorismo, el recurrente  Venezuela de Chavez, ahora de Maduro, o en su defecto conceptos tan pomposos, cursi  y progres como transversalidad o delitos de odio, olvidando que el 90% de dichos delitos los comete el propio Estado y no los fachas o Nazis. Durante los gobiernos socialista de Hollande, el terrorismo policial contra jóvenes europeos  no blancos, ha aumentado en Francia pero los medios ya no hablan de ello, aunque la súper progre Brasil de Dilma y Lula, sigue siendo la campeona donde 802 negros son asesinados al año por la policía de Lula, Dilma  y ahora Temer. La muerte de jóvenes franceses no blancos en custodia policial tiene los mismos porcentajes que en  EEUU pero los telediarios solo hablando de Donald Trump. A menudo se refieren a ello de un modo marginal, atribuyéndolo a revuelta de inmigrantes cuando son gabachos  que protestan por sus derechos. Con ello primero subrayan una mirada excluyente y después se niega sistemáticamente  su incorporación y contribución a la sociedad francesa contemporánea. Partiendo de una descripción general del problema, en términos estadísticos y documentales se realizan tertulias con comentarios superficiales basados en una selección de textos u opiniones de gente conocida —influyente—, en los que se refleja la importancia de negar sistemáticamente el sentido de pertenencia con fórmulas discursivas a lo Steve Bannon, contra los mexicanos y el muro. Este fue una estrategia central en la derrota electoral de Hillary.

Hollande y Valls, dieron matarile al PS
La mayoría de las personas que así se expresan afirman haber estado en el Mayo francés o nacieron durante Mitterrand, en democracia pero su mirada con respecto del mundo sigue siendo cercana a la  basura blanca, adornado con el típico. ”Tengo amigos de color”. Estas formas de racismo estructural tan evidentes –y que los  200 millones de negros hispanos conocemos muy bien- frustran a los jóvenes franceses no blancos  y a la larga es la causa que más alienta el injustificable odio a occidente y su seducción por  la Yihad. Los periodistas –montan meriendas de blancos- tertulias con conocidos expertos de todas las tendencias; socialdemócratas, democristianos, liberales, feminista,  extrema derecha e incluso progres que hablan de Gramcci o Fukuyama pero coinciden en lo esencial: durante la campaña electoral invisibilizan a los franceses no blancos  por miedo a la ira de los obreros blancos. Al mismo tiempo exigirles que se integren en una sociedad que les ignora y les excluye de los grandes debates, ya sean económicos, socio político como el procces catalán, la paz de ETA, hundimiento del PSOE, la crisis, desahucios, corrupción, la GÜrtel etc...Casi nunca se les pregunta sobre estas cosas y sólo se recurre a ellos para culparles de todos. Un buen ejemplo fue Ana Mato mientras guardabas Jaguar retiraba la tarjeta sanitaria  a los inmigrantes.
Otra evidencia importante y que ya comprobó Mandela en Sudáfrica cuando salió de la cárcel en 1990,  es que los obreros blancos han renunciado al internacionalismo proletario como Mussolini y han abrazado el nacional socialismo un  pero progre al estilo Vestrynge  en la Rojo Vivo o Marine Le Pen que es la candidata favorita de los obreros blancos.
 Desde este punto de vista, es la derecha  liberal o conservadora y no la izquierda la que más debería mostrar  interés  por defender la gestión exitosa del multiculturalismo –denostado en las tertulias- frente a los partidos de izquierda como Jean-Luc Mélenchon, de nieto de murcianos y Benoît Hamon que tratan de invisibilizar el debate identitario y con ellos a los obreros no-blancos.  Lo mismo ocurre con Siriza en Grecia,  Podemos en España o Bloqo de Ezquerda que ha inventado una revolución que jamás existió, convirtiendo a los asesinos y genocidas portugueses en héroes y  los verdaderos revolucionarios como Amilcar Cabral, Agustino Neto o Samora Machel, son completamente desconocidos por los estudiantes de la Universidad de Coimbra. 
Macrom y el presidente saliente Hollande 

Esto reafirma la idea que una vez me dijo Winnie Mandela, cuando la entrevisté para uno de mis libros. Querido Abuy, el poder no teme a la izquierda sino a la gente, pero la gente es un sujeto de discurso y por tanto de creación de realidad. En Francia el pueblo es particularmente un sujeto de disputa y por tanto “el problema” de la inmigración es algo que favorece siempre electoralmente  al Frente Nacional, sobre todo a la hora de identificar una identidad popular que sin embargo deja a la izquierda muy debilitada para identificarse con una idea de nación étnico a la alemana, frente al republicanismo francés.
La  trampa es reducir la igualdad a los mántras del nacionalismo, terrorismo la ideología de género. Esta sobre exposición mediática de ciertos temas es como mínimo agobiante. Hasta ahora la  única  estrategia de entender a estas chicas  ha sido rodearse de deportistas o artistas folklóricos  noblancos (Zidane, Tigana  etc...) para reír compulsivamente, bailar, tocar tambores al ganar la copa del mundo de fútbol. Hoy esta estrategia no ha fracasado pero es ya insuficiente.
Esto se traduce en un seguidísimo  por parte de la clase política,  de las medidas racistas de la extrema derecha ahora llamadas populistas. Lo vimos en las elecciones holandesas donde se usó la causa turca para mantenerse en el poder.  Ahora Macron para emular a Le Pen, amenaza con armar, si gana,  un ejército para atacar al Estado islámico. Me gustaría saber cuántos franceses blanquitos de estos que vemos por Madrid de Erasmus sacando fotos o borrachos y semidesnudos en Benidorm  se alistarán voluntarios  a morir en defensa su país.  Hasta hoy  estos jóvenes no blancos invisiblizados por políticos y periodistas permanecen mudos y anestesiados por los dogmas de fe de la  progresía, como  la  tolerancia, el silencio, manifestaciones de buen rollito, buenas formas asamblearios, los hechos cada vez nos dicen que ya no es posible mantener su cabeza debajo del agua con la promesa de un sueño  europeo que ningún político piensa para ellos. Lo que se expresa con los estallidos violentos regulares en los guettos. Ante lo cual la única respuesta del Estado es la represión. Sin embargo como le dijo Amiri Baraka a Nixon, solo cuando el guetto ruge los blancos podéis estar tranquilos.

festival atacado por la alcaldesa
Al igual que los activistas blancos de Melanchon, enfatizan temas de clase y sexualidad, los de Le Pen ponen en valor la soberanía y el privilegio blanco para dinamizar el debate político. Aquí, la plataforma hazte oír – sin pretenderlo y en sólo dos días ha conseguido sacar del anonimato el debate sobre  los  transexuales y la LGTB. Cada vez más resulta de crucial importancia electoral el tema de la identidad que es un rasgo del liberalismo que emergió del movimiento del Black Power en EEUU y que aquí fue el talón de Aquiles de UPyD, Ciudadanos y de todos los proyectos que han intentado ocupar el espacio post UCD,  negando la esencia multicultural del propio concepto liberal. De la misma forma los franceses no blancos, al sentirse tan ignorados, despreciados por la clase política y su oligopolios mediáticos comienzan a despertar y  enfatizar su negativa con la narrativa histórica euro céntrica que hoy inspira a la clase política francesa. Es decir, la correlación de fuerzas ha cambiado y los partidos tradicionales ya no tienen la fuerza de tiempos de la V República Gaullista y quienes pretenden  ocupar la centralidad del tablero político hacen bien en negra la  derecha o izquierda, y yuxtaponer una contradicción muy simplista pero efectiva: los de arriba y abajo. También hay que concluir  el cambio generacional que representan tanto Macron, Le Pen ….pero también el cambio étnico  a la muerte de Tarzán que se consolidó con la elección de Condolezza, el actual alcalde de Londres, ministra italiana negra, Collin Powell  y finalmente Obama. Aspecto que  el stablisment y los medios esconde por miedo a la reacción de los obreros blancos.  Un 32 % de los negros y latinos,  votaron  a Trump,  más que los LGTB.

Pero este procuró no decirlo y mucho menos nombrar a un afroamericano en su gabinete. En Francia 37% de los franceses noblancos votó a Macrom. En España gran parte de la debacle electoral del PSOE se debió al exilio forzado de más de 1 millón de españoles no bancos que regresaron a Ecuador, Perú, Colombia, Marruecos. Ninguno de los 3 tres candidatos a presidir el PSOE en sus debates públicos  procuran esconder este dato por miedo a los obreros blancos.  La izquierda y el FN referente de la basura blanca no han entendido nada, acusan a los franceses no blancos  de autoexcluirse del sindicato y abaratar los precios, sin querer entender que los franceses no blancos ya han descubierto que el racismo no es fruto del capitalismo; sino de la mentalidad paternalista de la basura blanca dentro los sindicatos. Lo que ha impedido el ascenso social de los franceses no blancos. A pesar del miedo a la reacción de los obreros blancos, es la derecha liberal con su pragmatismo Rortiano a diferencia de la social democracia, quien en su día  supo aprovechar para el mercado  este cambio sociológico que se tradujo en mayorías lectorales en Holanda, España, Reino Unido, EEUU, Alemania. Como ejemplo  Sarkozy nombró más altos cargos no blancos que todos los gobiernos comunistas, sindicatos y socialistas juntos. Incluido mujeres magrebíes y negras como ministra de Justicia Rachida Dati o Marie-Ségolène Royal Ministra de Ecología, Desarrollo Sostenible y Energía de Francia  Lo mismo podemos decir de Bush hijo respecto de la administración Obama, que es negro, un comunista  para Fox news. Esto constituye una genealogía del pragmatismo liberal que reside no solo en la fuerza de los mercados y el su ascensor social sino también en su apelación a la seducción de la fuerza moral de la que Martín Luther King y (de la que hoy carecen clase  política francesa) 

Creo que esto es hoy lo fundamental para comprender lo que está pasando en Francia y por extensión en el resto de Europa, una disputa por la identidad política francesa que a pesar de no  ser objeto de un debate plural  en la TV, existe y va más allá de lo coyuntural electoral y por tanto de la ultraderecha de Le Pen. Pero ¿cuál es la identidad nacional de Francia?  ¿Es la repúblicana o el miedo? Es obvio que la identidad para los llamados liberales, no puede ser el color de piel ni la lengua que por cierto, comparten 19 países - la mayoría africanas-, ni la cultura ni siquiera el cristianismo en un Estado laico. Hay que elegir entre 3 miedos, ser los  herederos del miedo a los negros, indios y sudacas que nos “invaden” desde las vallas de México y Ceuta o los herederos del temor la ilustración laica que rivaliza con k, las bases judeocristianas de Europa. En último término podemos seguir alimentado el miedo a la reacción de los  obreros blancos que niegan a aceptar que  Tarzán pueda ser LGTB.  Como dije en el estreno del film Gurumbe: esta elección no se puede ya hacer en silencio y mucho menos con miedo a la basura blanca.

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